El poema de José María Pemán que lleva este título es muy bonito, pero siempre me ha chirriado un poco alguna de sus estrofas. En la vida tiene que haber placer y es bueno. Tampoco hay que buscar el sufrir, sino que a veces hay que aceptarlo y ofrecerlo. Por eso lo he reescrito con mi versión
EL QUE NO SABE MORIR...
El que no sabe morir
mientras vive es vano, loco.
Morir cada día un poco
es la forma de vivir.
Vivir es apercibir
el alma, para entender
la vida como un deber,
como una entrega, de suerte
que cuando llegue la muerte
le quede poco que hacer.
Igual que el sol hay que ser,
que con su llama encendida
se va dando y renaciendo,
de tanta entrega tejiendo
la corona de su vida.
Por eso vengo a decir:
quiero como el sol vivir,
que con mi entrega recibo
nueva vida, y que si vivo,
vivo de tanto morir.
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