La "Sonatina" de Rubén Darío es sin duda, una de mis poesías favoritas.
Basándome en su métrica pero inspirándome en una persona entrañable he compuesto este poema, que se lo regalo en doble homenaje. Espero que le guste.
Mirando absorto un hecho que haya sucedido,
pensando en las palabras que se hayan transmitido,
presiente que ya viene, percibe una implosión
que brota de la nada, que sale de sí mismo,
su mente se desdobla, biloca su organismo,
pues vive en lo escondido sujeto a una emoción.
Comparte sus latidos, también sus emociones,
comprende sus colores, le gustan sus canciones,
alegre en el trabajo cantando su canción.
Escribe a futbolistas sus cartas memorables,
atiende a sus lectores con textos entrañables,
uno es un austro-húngaro, el otro del Nervión.
Inventa teorías de bollos y raciones,
le hace duras críticas o bien insinuaciones,
le da buenos consejos a las aves mirar,
le anima como amigo, su humanidad le enseña,
sus fábulas escucha, conoce lo que sueña,
le hace de psiquiatra, le ayuda en su pensar...
.
Que a mí también me pasa, también me multiplico,
a veces pienso solo y otras me duplico,
mi mente se reparte, se empieza a separar,
me miro desde fuera para verme por dentro
a veces busco a alguien y en él siempre me encuentro,
cual pájaro bicéfalo me lanzo a mi volar.
.Mi Kloster me acompaña, camina mi camino,
mis ansias son sus ansias, nos une el mismo sino.
Sonríe con mi ripio retruécano y guasón,
él piensa lo que dice y yo le hablo en verso,
él vive en este mundo y yo en el Universo,
mas yo soy el auténtico y él es sólo un clon.
Aquí lo manifiesto, lo firmo en esta villa,
me quejé de las luces, trové a la tortilla,
con lágrimas de rosas me vine a convertir...
Por despejar las dudas ahora se lo indico,
que yo soy el que existe, y mi Kloster es Nico,
y el uno sin el otro no nos gusta existir.
