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martes, 14 de septiembre de 2010

El cuadro

El Cuadro

Me escribió mi amigo Nico para contarme que al volver al trabajo después del mes de vacaciones, (y eso que ya lo había dicho él en el globo en una ocasión: "que nadie se atreva a tocarme la Vírgen de la Victoria que está en el pasillo delante de mi despacho") pero que ha vuelto y que ya no estaba allí. El acristalado cuadro luce ahora un feo mapa costero. No ha podido aguantarse trabajando en esa situación ni un segundo... ¡Santiago y cierra España!






De las paredes encaladas
de las instituciones públicas,
desoyendo todas las súplicas,
funcionarios de empleos fijos,
quitándolos de las miradas
descolgaron los crucifijos.

De las bocas ennegrecidas
de aquellos mismos funcionarios
enemigos de diccionarios,
con mentes y almas primigenias,
atronadoras y subidas
bravas brotaron las blasfemias.

Ni Dios ni hombres, nada hicimos,
fue como si nos conformáramos,
como si ya nos lo esperáramos.
Que Su Reino no es de este mundo,
como Pilato lo entendimos,
lo asumimos en un segundo.

En su mortal poder basados,
creyéndose dioses chiquillos,
se recorrieron los pasillos
como ladrones en la noche.
Y han exclamado acalorados:
"este cuadro así es un derroche"

"Una virgen de la victoria,
para animar al personal
en la España aconfesional
no la vamos a tolerar.
Nos vamos a cubrir de gloria
si la logramos ocultar."

Y así la Virgen se quedó
por un feo mapa tapada,
invisible y abandonada,
quedando a la vista escondida.
Mas no he de consentirlo, ¡no!,
que debo hacer algo enseguida.

***

Encima estás de mi armario,
me elevo para mirarte,
para rezarte el Rosario,
el Angelus, o admirarte.

Ahora que en mi cuarto moras,
ahora que en mi alma habitas,
mi espíritu lo decoras
con tus gracias infinitas.

¡Bendita seas, oh Virgen!
Benditos sean tus ojos,
tus manos sean benditas,
bendita tu dulce boca
por tus palabras benditas,
bendita por esos besos
que en el Cielo nos repitas.

Protégenos con tu manto,
sé nuestra estrella y asiento,
consuélanos en el llanto,
danos tu fuerza y tu aliento.

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