"... Pobres princesitas. Es verdad que son enfermas, y, por cierto, con una enfermedad mental que en ocasiones lleva a la muerte. Pero la pandemia de la anorexia tiene causas sociales, familiares y también morales. Muchas de estas niñas han sido realmente maltratadas, porque nadie les ha enseñado que ser mujer es otra cosa; que la vida tiene un sentido trascendente; que deben aspirar a lo más alto en lo humano y en lo espiritual; que la belleza también es importante, pero radica, sobre todo, en la mirada, en la alegría de vivir, en la contemplación del fruto, en la huella que dejamos en esta tierra.
¿Hay peor maltrato que cortar las alas de los niños y dejarlos crecer sin horizontes, sin más sueños que los derivados de su propio cuerpo y del cuerpo de su amigo o de su amiga? ¡Maldito hedonismo, que lleva también a la desesperanza y a la muerte! ..."
(Don Enrique soltó su "bomba". ¡Olé!)
Princesa de temor a la cocina
probaste del consejo transparente,
la bomba que actuó cual medicina
librándote del peso de tu mente.
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Soltaste el duro lastre cual espina.
¡Feliz! (lo dijo Nico de mi parte),
la bomba hizo su efecto transformarte
en vez de mariposa en golondrina.
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También con su amistad y su franqueza,
también con su oración y su consejo,
también con poesía y con belleza.
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Valiente eliminaste a "tu hombre viejo",
tu piel hoy brilla más en su pureza,
sonríe tu mirada en el espejo.
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